viernes, 8 de agosto de 2014

"La calle es libre"

Deseo no estar equivocado al aseverar que dicha frase ha sido escuchada por todas y todos nosotros por lo menos una vez en nuestras vidas. Pero sí, con toda seguridad afirmo que nada más alejado de la realidad.
La vía pública en la Ciudad de México, comenzando por el Centro Histórico, las "principales" colonias y las más alejadas han sido literalmente tomadas por diversas asociaciones de personas y grupos empresariales amparados cada uno en sus propios motivos e intereses y con la venia de las autoridades. Los parquímetros son sólo una muestra de ello:
-Disminución de contaminantes.
-Recuperación del espacio público.
-Hacerse de recursos económicos
-Organización de la vía pública....
Un sin fin de pretextos y soluciones mágicas so pretexto de solventar gastos públicos que le debieran corresponder a la autoridad gobernante.
Organización exprés de consultas ciudadanas a las que acuden escasas decenas, si acaso centenares de personas residentes de las colonias en donde ya con anticipación se ha decidido imponer las tragamonedas que cobrarán la estadía de los vehículos automotores en aquellas calles que de la noche a la mañana amanecen con un parquímetro plantado en alguna de sus aceras.
Colonias en las que la cotidiana costumbre demostraban ausencia de la policía, ahora tienen dos elementos de seguridad pública apostados y sin excepción en cada una de sus cuadras.... ¡No! pero no seas mal pensado querido lector, lectora esos policías permanecen al cuidado de cada una de la máquinas cobradoras del verdadero estacionamiento público.
Un dato:
-Delegación Benito Juárez.
-Colonias: Ciudad de los Deportes, Noche Buena y Crédito Constructor.
-10 mil residentes aproximadamente.
-Participaron 702
-563 decidieron la instalación de los parquímetros.
Ahora por una parte, los residentes, gozarán en todo su derecho, del espacio público, vivirán con la esperanza de la buena voluntad de los administradores de los dineros que serán recaudados por los parquímetros. Harán valer su residencia a cambio de un pase anual gratuito para un sólo lugar de estacionamiento para alguno de sus dos, tres o cuatro vehículos por familia.
Y por la otra, lo que me parece más importante; la población flotante (miles y miles de oficinistas y empleados de servicios) que a diario se transportan en sus autos tendrán que pagar ocho pesos por hora para permanecer en la calle. Si un empleado permanece diez horas en su empleo, de lunes a viernes tendrá que sumar a sus gastos mensuales mil seiscientos pesos por permanecer en la calle.
La autoridad y los residentes que decidieron ésta medida se olvidan que el verdadero sector afectado son los empleados, aquellos que trabajan en las oficinas y comercios de la zona, los mismos que le han proporcionado plusvalía a sus propiedades.
No faltará aquel que diga que para colaborar y ser parte de la buena medida, habrá que hacer uso de las modalidades del transporte público de pasajeros: Taxis, metro, metrobus, micros y camiones.
Transporte  que se distingue por ser: deficiente, indigno, denigrante e inseguro para sus usuarios, más, cuando viajas hacinado en horas pico. Transporte colectivo atestado de los amantes de lo ajeno ante la mirada pasiva, impotente e indiferente de la autoridad.
También los "franeleros", los "viene, viene" saldrán afectados pero ellos que se sentían dueños de la calle, jamás debieron estar ahí sino por la complacencia de la autoridad corrupta. En fin.
¡Venga un gasto más por hacer uso del espacio, propiedad de todos!