Los
ciudadanos y ciudadanas mexicanos con derecho a voto la tenemos fácil, nos consta el estilo de
gobernar de nuestros representantes, aunque en la mayoría de los
casos ni siquiera conozcamos al diputado de nuestro distrito. No sólo eso,
sabemos con antelación qué comportamiento tendrán aquellos candidatos y
candidatas que se postularán por vez primera buscando obtener un lugar como
representante social.
Sin
embargo, y si hubiera algún caso extraño que no te ayude a decidir tu voto en
estas próximas elecciones intermedias he aquí algunas pistas para cumplir con
tu obligación ciudadana y abonar con responsabilidad a la democracia:
1. Podemos votar por el Partido
Revolucionario Institucional.
Por
el viejo PRI y su largo historial de corrupción y acaparamiento del poder a
costa de cualquier cosa.
Por
el “nuevo” PRI representado que se distingue por la opacidad y la sospecha de
conflicto de intereses por parte de la familia presidencial y su círculo más
cercano de colaboradores.
Este
PRI que de renovado no tiene nada, que cacaraquea hasta el cansancio la
reformas obtenidas con la promesa de un futuro mejor pero que las
circunstancias reales responden en su contra en temas básicos de interés para
la sociedad como; desempleo, educación, inseguridad, crimen organizado,
corrupción y economía.
Por
sus gobernadores (virreyes) que se enriquecen al amparo de la impunidad.
Por
sus alcaldes mexiquenses “chapulines” quienes, por indicación superior, se
forman a la espera de una diputación y dejan el tiradero en sus municipios.
2. Podemos votar por el Partido Acción
Nacional.
El
partido político que tuvo la oportunidad histórica de cambiar las cosas y no lo
hizo. Con su primer ex Presidente,
arrebatado, dicharachero y que abiertamente apoya proyectos para su beneficio
personal con sus miras de empresario y con desfachatez inaudita apoya
abiertamente al titular del Ejecutivo priista. Con su segundo representante
presidencial a quien la historia lo recordará porque durante su sexenio hubo
más de 120 mil muertos relacionados con el crimen organizado.
Por
sus cabezas políticas divididas por el interés de grupo.
Por
sus gobernadores enriquecidos impunemente.
Por
sus principales representantes quienes se acusan públicamente de corruptos.
3. Podemos votar por el Partido de la
Revolución Democrática.
Por
este partido político al cual sólo les queda el nombre.
Por
su peleas internas.
Por
sus intereses de tribus.
Por
sus innumerables e innombrables individuos con poder y groseramente corruptos.
Por
sus representantes sociales que se sienten dueños de la vida de sus contrarios.
Por
la totalidad de sus jefes delegacionales “chapulines”, que por indicación superior, se
forman a la espera de una diputación y dejan el tiradero en sus demarcaciones.
4. También podemos votar por aquellos
partidos políticos que se prostituyen, partidos rémoras que se van con el mejor
postor. Partidos políticos propiedad de familias y de grupos siempre envueltos
en escándalos.
5. O votemos por los partidos nuevos.
Estos
partiditos que se hacen de personajes con vida pública, personajes de la
farándula como futuros candidatos a representación popular que nada saben de
política y quienes sólo argumentan tener “buenas intenciones”. Partiditos que
sólo buscarán conservar su registro para vivir del presupuesto.
La
tenemos fácil los ciudadanos pues no se nos puede acusar por desconocimiento de
causa.