jueves, 31 de julio de 2014

PEMEX: El futuro seguro para el trabajador.


La premisa de un sindicato se da para la protección del trabajador en contra de los abusos del patrón.
En México y en específico dentro del servicio público, el  futuro seguro del trabajador sólo se da a grupos selectos que conforman la denominada alta burocracia. Peor aún, los beneficios para ese pequeño grupo de empleados los tendrá que pagar el resto del universo laboral mexicano.
PEMEX es el ejemplo y como todo en la vida el caso tiene:
Un motivo.
La ambición. Ya no se trata de miles, ni siquiera millones, ahora son billones de pesos.
- Por décadas sus directivos en complicidad con dirigentes sindicales firmaron convenios a favor de sus empleados y representados sin la certeza de recursos para ello.

Un precio.
- Todo a cambio del voto seguro a favor del Partido Revolucionario Institucional.

Directivos y dirigentes siempre han pertenecido a la misma familia política. Respiran y transpiran orgullo tricolor, pero no por convicción sino por las comodidades y beneficios que les ha dejado amamantarse de los exquisitos recursos de la nación.
El PRI ha sido la fuente de quienes dirigen, administran y se satisfacen de la Institución (salvo en los doce años del gobierno panista) pero quien realmente apretaba y estiraba las relaciones entre ambos, como siempre lo ha hecho, era el liderazgo sindical priista de hueso colorado.

Un costo.
- Líderes y directivos exorbitantemente enriquecidos con dinero público.

- Deuda vitalicia comprometida desde anteriores años en favor de los menos, endosada para que la paguen los demás.
- Cifras económicas por sí mismas grotescas, ofensivas, indignantes e injustamente endilgadas a la sociedad.

*El pasivo laboral de PEMEX equivale a: 
18 mil millones de salarios mínimos; el trabajo de una persona por 49  millones de años.
9 millones 500 mil autos Tsuru; 3 veces el parque de vehículos particulares que circula en la Cd. de México.
860 millones 670 mil litros de gasolina; lo que produce Pemex en tres años.
Gasto público, reciente o comprometido con anterioridad, es resultado de la complicidad entre priistas para agandallarse  las mieles que les da la “propiedad” de todos. Una verdadera injusticia social.

*Datos de Mayra Martínez. Grupo Milenio

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