jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Qué sucederá en México?

A los #43 de Ayotzinapa. 

Afirmar que “en México no pasa nada” ya una frase obsoleta, para fortuna de la mayoría las cosas ya no son ni serán iguales. La sociedad mexicana está viviendo el nacimiento de un cambio profundo deseado hace décadas aunque las formas de éste no han sido las requeridas.
Este anhelado cambio que se avecina no tiene obstáculos, sí resistencias pero no tan fuertes, el costo ha sido carísimo y las consecuencias para evitarlo serían aún más. Ninguna persona o grupo tiene actualmente el poder de detener sin causar daño el giro positivo que se avecina. Las herramientas de desinformación, tergiversación e inclinación inducida son insuficientes. El poder verdadero lo tiene la voz de la gente en las calles.
No hay marcha atrás, pues ello implicaría el desorden, muestra de ello lo vemos a diario en cualquier espacio noticioso y al instante vía las redes sociales: ayer comenzó en Guerrero, mañana sigue en Chiapas, pasado Michoacán, Veracruz y cada vez a lista crece más.

La mayoría necesitamos y exigimos un cambio pacífico, de raíz.
A la valiente sociedad civil encabezada por sus estudiantes (invariablemente el futuro de México) le cuesta cada vez menos sumarse a la protesta colectiva, levantar la voz para decir… ¡Basta!

La credibilidad en el discurso del gobierno, a través de sus autoridades o sus afines se esfumó. Hoy no hay estrategia capaz de dar garantía de certeza y veracidad a la voz oficial.
La clase política “representantes de la sociedad” a través de sus partidos y legisladores  y paradójicamente a las autoridades impuestas por ellos mismos le tocó, mejor dicho, decidieron representar el papel más despreciable; el de verdugo en ésta indignante situación en agravio de la sociedad entera.

Con los hechos de los que todos somos testigos, no  hay quien pueda asegurar el futuro inmediato del país, pero la mayoría deseamos uno que no tiña más de sangre nuestra tierra. Un futuro cercano que ponga por fin a cada quien en su lugar. Uno que no avergüence  a nuestros hijos como lo ha hecho con nosotros en estos días de tribulación.

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