miércoles, 24 de septiembre de 2014

Soy tu líder sindical.


Velo por tus derechos y secuestro tu voluntad. Gracias a ti compañero, vivo impune pues con tu fuerza y acarreo chantajeo a la autoridad. Me apropio de tu dignidad. A cambio de tu aportación me comprometo a que trabajes menos y ganes más. Como mi representado tu decisión pasa a ser de mi propiedad. Te someto a cambio de unos cuantos beneficios. ¿Qué te parece una plaza familiar? te la vendo y luego tú la podrás heredar. Me haces inmensamente millonario. Por ti me relaciono con las altas esferas políticas donde comprometo tu voto libre y secreto. Me compro los autos más caros y consigo créditos para tu sedan. Gracias a ti tengo mansiones y firmo convenios en tu nombre para que tengas casa de interés social. Disfruto relojes, vino, mujeres y hombres (me da igual), viajes, yates, y jolgorios con la alta sociedad; siempre en nombre de tu derechos laboral. Te acomodo plácidamente en tu zona de confort, disfrútala. Con tu ayuda presiono al patrón, si se trata del gobierno, mejor. Juntos conseguimos recursos multimillonarios; claro, lo tuyo es de todos y lo mío, mío será y nadie me lo quitará. Consigo una curul y pongo a quien me plazca gracias a la fuerza que mis compañeros, empleados, obreros me dan.  Si tú me encumbras nada ni nadie a mí me moverá. Necesitarás congratularte conmigo, todos los días de tu vida, para que yo te vuelva a mirar. Mi estilo de vida se convertirá en tu sueño imposible de lograr. Gracias a ti “compañero” conseguiremos cada día más; para mí, obvio, mucho pero mucho más. Sólo no cometas el pecado de contradecirme porque en mi enemigo te convertirás.

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